Aspectos generales por país
Brasil
De las entrevistas realizadas podemos afirmar que la situación en Brasil es de una gran variedad y complejidad.
Existe, por parte del gobierno central una clara voluntad por darle a los programas de alimentación escolar un componente no sólo nutricional ni educativo, sino como políticas para acabar con la inseguridad alimentaria. Desde esta perspectiva se impulsa los cambios en los hábitos alimenticios, la introducción de productos provenientes de cultivos familiares y la interconexión de los programas con las comunidades en las que se implementan a fin de estimular el desarrollo local. Es así que han establecido ciertas cuotas a nivel nacional de compras a pequeños productores como insumos para los programas.
Podemos señalar que el caso de Brasil es de los más potentes en cuanto a la estructuración del medio. Los programas e iniciativas destinados a la alimentación escolar han sido capaces de generar una importante actividad a su alrededor. Es así que por ley se garantiza que al menos 30% del abastecimiento de alimentos del programa sean proporcionados por pequeños agricultores para generar varios efectos: fortalecimiento de la agricultura familiar y las economías locales; elevación del consumo y calidad de los productos locales, respetando los patrones de consumo regionales.
Al ser Brasil un país federado, en donde las políticas de alimentación escolar se encuentran radicadas en los gobiernos federales o locales, se generan desigualdades en la implementación de los programas, en las gestiones y, podemos suponer, que en sus resultados. Este es quizás, el talón de Aquiles del modelo brasileño: mientras que el Municipio de Campinas (Estado de São Paulo) complementa con 50 centavos per-cápita los recursos del programa, es decir, en total se entregan 72 centavos dirigidos al PNAE en ese municipio; en la región noreste y norte, existen municipios que no adicionan absolutamente nada, allí el PAE opera sólo con los 22 centavos que otorga el gobierno federal.
Existe en Brasil un Consejo Nacional de Seguridad Alimentaria CONSEA, que está integrado por la representación de 17 ministerios, todos relacionados de alguna manera con el tema de la alimentación, más otros 34 componentes provenientes de organizaciones de la sociedad civil, que evalúan, monitorean y proponen políticas públicas. Por otra parte se encuentran los Consejos de Alimentación Escolar, CAE, formados por 7 miembros electos representantes de los padres, directores, profesores y sociedad civil. Los CAE se constituyen a nivel municipal, estatal y nacional. Así, Brasil se ubica a la vanguardia en América Latina en cuanto a gobernanza de las políticas públicas de alimentación que han permitido la interacción entre los distintos actores sociales involucrados en el proceso de alimentación escolar.
Ecuador
En Ecuador, el Programa de Alimentación escolar es de carácter nacional y se encuentra mucho más centralizado que en el caso de Brasil.
Hasta el momento, la situación nutricional de los niños de Ecuador es tan deficiente, presentándose altas tasas de malnutrición (26% de desnutrición crónica en niños menores de 5 años) y un problema serio de anemia en niños menores de 5 años (84% en niños de 6 a 12 meses de edad, 73% en niños de 12 a 23 meses de edad y 60% en mujeres en edad fértil)[1] que es comprensible que los esfuerzos estén centrados en resolver estas cuestiones.
Debemos recalcar que este programa consiste en la entrega de alimentos no perecibles en estado crudo (leche, galletas, arroz, aceite, atún, sardina, carne enlatada, fríjol, y otros), la preparación y el servicio no están contemplados, por lo que resulta muy difícil hacer una comparación con el resto de los programas. El PAE en Ecuador requiere del copago y/o del trabajo de madres y padres de familia para procesar, cocinar y servir, así como para incluir alimentos frescos, verduras y frutas en las dietas de los niños.
La administración del presidente Correa ha declarado que éste es un tema de prioridad para su gobierno y en los hechos parece ser así. Se ha aumentado el financiamiento y se ha mejorado la gestión del programa.
Existe, por otra parte, una preocupación por ir incorporando temas relativos a la sustentabilidad, el desarrollo local y la soberanía alimentaria.
Es necesario aclarar que a pesar de existir algunas iniciativas en este sentido, son absolutamente marginales y no podrían considerarse como políticas públicas, ya que están sujetas a la voluntad y emprendimiento de quienes las han impulsado. Es así que en la provincia de Chimborazo se han implementado huertos escolares en las escuelas bilingües, donde son los mismos padres y alumnos los que cultivan y cosechan hortalizas para enriquecer las raciones entregadas diariamente. Esto ha significado, a su vez que el copago efectuado por los padres ha disminuido, mientras que implicación y responsabilidad tanto de los familiares como de los alumnos, haya aumentado.
Con la implementación de INTI, estrategia multisectorial destinada al mejoramiento de la situación nutricional de la población, especialmente de los sectores más vulnerables, se busca introducir estas prácticas de una manera paulatina pero persistente. Esta estrategia, sin embargo se encuentra aún en una fase piloto.
En Ecuador considerando que el Programa nacional obliga a los padres o familiares a involucrarse en él, podríamos haber esperado que, producto de esta actividad se generaran polos de desarrollo importantes. La realidad muestra que a pesar de que muchas familias se han involucrado en el proceso, la alimentación escolar no ha tenido una ingerencia clara en la estructuración del medio.
En los sectores rurales es posible encontrar una mayor organización paralela, por parte de los padres, en torno a las actividades relacionadas con la alimentación escolar, sin embargo no se observa un grado importante de interacción entre los distintos actores involucrados, más bien parece ser una relación unidireccional en la que los alumnos, padres o apoderados son meros receptores de un beneficio.
Chile
En Chile la alimentación escolar esta absolutamente centralizada, es una política pública cuya ejecución ha sido tercerizada.
Podemos decir que el PAE en Chile tiene un alto nivel de cobertura, calidad nutricional, oportunidad e inocuidad alimentaria. El gobierno mantiene un estricto control sobre estos aspectos y los resultados del programa son muy satisfactorios.
Se expresa, eso si, la voluntad por avanzar en temas de incorporación de la comunidad en los mecanismos de control social, en el desarrollo local mediante convenios de abastecimiento, en una mayor responsabilidad o cercanía afectiva de los niños y las familias con el programa.Pero en definitiva, hasta el momento no existen vías efectivas de participación, no existe organización por parte de los padres en torno al tema y se mantienen únicamente como beneficiarios de un servicio.
En Chile, la tercerización de los servicios ha llevado a una desconexión de esta actividad con los medios locales, encontrándose sólo ciertas relaciones en la medida en que las mujeres están siendo contratadas por estas mismas empresas como procesadoras, generando algún grado de mejora en su calidad de vida.
En esto, Chile está en deuda, pero podríamos decir que los esfuerzos que se han hecho, marginales en todo caso, han demostrado la necesidad de trabajar intersectorialmente con otras instituciones del Estado para generar unas bases sobre las cuales se puedan cristalizar estas voluntades. Resulta imprescindible el estímulo a la organización de productores locales que puedan garantizar estándares mínimos de calidad, cantidad y frecuencia, que hasta el momento no existen.
Como una excepción puede observarse el caso del liceo agrícola Padre Alberto Hurtado, de Molina, VII región, en donde se han implementado los cambios necesarios para armonizar el trabajo académico de los alumnos y la generación de insumos para tender a la autosustentabilidad del establecimiento.
Argentina
En Argentina, existe una descentralización en la implementación de los programas de alimentación escolar, para el caso de Mendoza, podemos decir que es una iniciativa basada en el estricto control de las actividades y que propende al desarrollo de las Economías locales y autogestión. Este programa es mencionado como particular en el concierto argentino.
Además, desde el gobierno central, se ha iniciado un programa con fines académicos destinado a introducir el tema de la alimentación humana en el conjunto de conocimientos que se enseñan en la escuela. La alimentación como un saber que se traspasa y que trasciende lo meramente nutricional. Como resultado, las escuelas participantes en el proyecto y a petición de sus propios alumnos, han debido mejorar la calidad de los alimentos que se venden en sus establecimientos.
Cabe destacar en Argentina, la iniciativa emprendida por Alimentos de Argentina, actualmente en un período de pausa, una red de productores del agro, profesionales y ONGs que ante la crisis económica vivida en el año 2000 decidieron crear una organización que entregara raciones alimenticias, en comedores sociales primeramente, para luego enfocarse en la alimentación escolar. Alimentos de Argentina utilizó fábricas recuperadas para procesar los alimentos que se entregaban, que hasta el día de hoy llegan a 55 millones de raciones. Este proyecto, además ha sido exportado a Paraguay y Perú.
Colombia
En Colombia resalta el Programa Bogota bien alimentada, cuyo predecesor fue Bogotá sin hambre, puesto que desarrollando un sistema de comedores escolares y comedores comunitarios, han integrado otros aspectos al modelo. Entregando capacitación y asesoría técnica, la propia comunidad es parte del proceso, como pequeñas empresas que prestan servicios al Estado para el procesamiento y entrega de los alimentos. Es así que se ha fortalecido el tejido asociativo y se ha integrado a la comunidad al proceso. A la luz de esta investigación, en todo caso, no se vislumbra una institucionalidad establecida que involucre la interacción entre los distintos actores del proceso.
La implementación de huertos escolares parece ser especialmente provechosa para efectos de la entrega de alimentación escolar, especialmente en los sectores más vulnerables. La falta de recursos obliga a respuestas ingeniosas y participativas; es el caso del Plan de Alimentación y Nutrición Escolar Panes, implementado en el Cauca, una región que hace 9 años declaró su quiebra económica. Panes no sólo buscaba mejorar las meriendas escolares, sino estimular la actividad la actividad agrícola de la región y con ello retener a los jóvenes que estaban migrando fuertemente hacia otras áreas del país. Aquí los objetivos se han cumplido a cabalidad, tanto así que ha sido la misma población, por medio de la participación política la que ha presionado para que PANES haya sido incluido dentro del plan de desarrollo del departamento, lo que le proporcionará estabilidad en el tiempo.
[1] Fuente: Aliméntate Ecuador, Ministerio de Inclusión Económica y Social del Ecuador. www.alimentateecuador.gov.ec
